Mejorar Autoestima

El amor que nos tenemos establece el valor que el universo nos da. La autoestima nace del auto-concepto. Si no nos sentimos dignos de nuestro propio amor, nos resultará imposible tener la autoestima saludable.

 

La opinión que tenemos de nosotros mismos no nos la hemos inventado, sino que está cimentada en una recopilación de recuerdos, una colección de éxitos y fracasos. Por lo tanto no la podemos alterar con una serie de afirmaciones solamente. Es necesario un proceso de identificación y reinterpretación de un gran números de dichos recuerdos. Las sesiones para la corrección de la autoestima son muy eficaces y aportan un beneficio extraordinario a la persona que la recibe puesto que efectivamente el valor que nos da el universo es el que establecemos nosotros mediante nuestro nivel de nuestra autoestima.

 

En las palabras de Miguel Ruiz en su libro Maestría del Amor “Todas las personas tienen un valor, y la vida respeta ese valor. Ese valor se mide en el amor hacia uno mismo. Tu valor viene dado por la cantidad de amor que te tienes a ti mismo: y la vida respeta ese valor. Cuando te amas a ti mismo, tu valor es muy alto, lo cual significa que tu tolerancia frente a los maltratos que tú mismo te infliges es muy baja. Es muy baja porque te respetas. Te gustas tal y como eres y eso aumenta tu valor. Siempre que haya cosas de ti que no te gustan, tu valor será un poco más bajo.”

 

El auto-concepto o el concepto que tenemos de nosotros mismos está formado por creencias sobre quiénes somos y cómo es nuestra vida. Esta serie de creencias son de vital importancia, porque establecen nuestro punto de vista. Que no es otra cosa que esa percepción única que todos tenemos desde la que miramos nuestra vida. Es de vital importancia que tengamos una buena opinión de nosotros mismos, que nuestro punto de vista no nos limite innecesariamente, sino que nos sirva como una fuente de energía para motivarnos a manifestar nuestro yo más auténtico y más eficaz. Es decir, un auto-concepto saludable incluye una dosis alta de auto-estima. Nuestra auto-estima es la resultante del valor que nos damos como personas ante nuestra mirada. Al mismo tiempo, y como consecuencia, el valor que el resto del universo reconoce que tenemos; por eso no es posible tener demasiada auto-estima. Tampoco debemos confundir ésta con el orgullo. Mientras el orgullo hace que nos comparemos con los demás y se basa en las cosas que hacemos, la auto-estima no se funda en nuestros actos, ni se compara con otros, sino que se cimienta en el valor intrínseco de nuestra entidad.

 

No es lo que hacemos, sino lo que somos lo que nos da ese valor; podría decirse que es esa chispa de vida que brota en nosotros la que ya de por sí es digna de todo el amor. Nuestro mayor miedo no es que no encajemos. Nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. Empequeñecerse no ayuda al mundo. No hay nada inteligente en encogerse para que otros se sientan inseguros a tu alrededor. Todos deberíamos brillar como hacen los niños. No es cosa de unos pocos sino de todos. Y al dejar brillar nuestra propia luz inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo nuestra presencia libera automáticamente a otros...